Buenaas :)
Jejeje ¿cómo estáis?
Yo ya de exámenes jaja Se me ha pasado el cuatrimestre en un visto y no visto.
Tengo miiil cosas que contaros. En esta entrada, la rotación más larga de todas: Neumología/Respiratorio.
Vamos allá ;P
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Fueron dos semanas en las que observé de cerca el trabajo en el hospital, y me vi a mí misma trabajando ahí, como una visión fugaz que duró muy poco y me dejó con muchas ganas de más.
Fue como cuando estás en la playa, y el calor te aprieta un poco, a veces más y a veces menos, y miras el mar desde lejos soñando con zambullirte en el agua fresquita. Te vas aproximando paso a paso, un poco más cerca cada vez, hasta que llegas a la orilla. Crees que te vas a morir de la emoción, saltas y das botes de alegría, hasta que ves que el agua no está tan limpia, plácida y azul como parecía desde la distancia.
Pero ¿y qué más da?, piensas. Ya estoy aquí. Anda que no me ha costado esfuerzo. Y sin embargo, no puedes desviar tu mirada de las algas, alguna que otra bolsa de plástico, las olas rugientes...
Y entonces, ocurre. Respiras hondo y poco a poco estiras la pierna hasta que tu pie se introduce en el agua y el contraste del agua fría con tu piel caliente te provoca un escalofrío que te sacude el interior. Y todo encaja, como un puzzle.
Entonces te invade la calma, y un pensamiento se abre paso en tu mente: el mar es imperfecto, pero sigue siendo el mar. Y ha merecido la pena llegar hasta él.
Escuché comentarios, observé actitudes... que no me gustaron nada. Que me parecieron incompatibles con mi idea (que ojo, es mía, limitada e imperfecta) de ejercer bien la Medicina.
Aquello es una jungla, y cada uno defiende lo suyo como puede o quiere.
Algunos prestan más atención al prójimo y otros menos, hay tanto bromas como envidias, he visto compañerismo pero también una indiferencia absoluta de lo que le pase al de al lado con tal de yo conseguir lo que me conviene a mí.
No hablo de estas prácticas o este servicio en concreto, sino en general. Lo que os comentaba de meter el hocico en la vida del hospital.
Porque de hecho, a mí me han tratado muy bien, y he visto tratar muy bien a los pacientes y cuidarse mucho los compañer@s de trabajo entre ell@s.
He visto cómo me gustaría llevar adelante mi trabajo cuando me llegue el turno. Me he reconciliado con la Medicina (y vuelto a enfadar, y vuelto a reconciliar... Esto es un carrusel sin freno ;P)
Y he aprendido. Mucho.
Tanto de Medicina como de Comunicación como de la Vida en general.
De Medicina he aprendido cómo se diagnostica un TEP (Tromboembolismo pulmonar), cómo se lee una gasometría, cómo se explora un derrame pleural...
Y... cómo se hace una Historia Clínica, un Evolutivo... :D
Eso ha molado muchísimo jaja
Estar ahí, absorbiendo en qué orden suelen escribirse los distintos puntos de una historia completa, con qué palabras sí y con cuáles no es adecuado describir el estado de un paciente, aprender a redactar en "estilo Historia Clínica" porque no hay que alargarse demasiado pero hay que ser claro y preciso; entrenarme en discernir qué es relevante para escribirlo y qué no, memorizar las siglas (vaya con las siglas... cuando no las conoces te vuelves loco hasta que descubres su significado jajaja) que se emplean a diario...
Y lo que más me ha gustado de todo: historiar al paciente.
| www.fisterra.com (es donde he encontrado el dibujo) |
Una de las doctoras del equipo en el que estaba me apuntó en un esquema el orden en el que ella solía hacer las preguntas para no dejarse nada, y ahí que fui yo, con mi esquema en el bolsillo, más contenta que unas castañuelas y más nerviosa que un flan, a historiar a una paciente por primera vez en mi vida jajaja
Se me olvidaron unos cuantos puntos, tuve que echarle un ojo al papel varias veces, me faltó seguridad para decidir a qué preguntas me convenía responder y a cuales no, (si le iban a cambiar el tratamiento, si ya estaban los resultados de las pruebas...) me tembló la voz...
Pero también palpé en busca de adenopatías, exploré abdomen y tórax, rastreé por si había edemas en extremidades inferiores, pregunté mucho y escuché más...
Salí muy contenta :) Con ganas de intentarlo de nuevo pero también orgullosa de haber superado la prueba con mediana dignidad jaja
La segunda vez lo hice mejor; el mayor cambio lo noté en que mi tranquilidad y seguridad habían aumentado y eso hizo que pudiera tratar mejor con la paciente y su familiar.
Además, les expliqué lo más sencillamente que pude la patología que le habían diagnosticado a la paciente, y cuando vi que me entendían y me daban las gracias sentí una oleada de alegría y de "para esto he venido yo aquí" que me hizo sentir muy muy bien :)
Orgullosa de mí misma, la verdad.
En otra entrada os contaré mis aventuras y desventuras con las historias clínicas jaja las regañinas que me caen por ser demasiado literaria y lo difícil que me resulta saber qué de todo lo que me ha contado la o el paciente debo escribir y qué no.
Hasta entonces, os leo ^^
Un beso :D
Iratxe




